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kong

por kong

Apr 18

¿Por qué motivar?

Liderazgo

El primer supuesto equivocado sobre la motivación es asumir que alguien debe estar motivado. En realidad cada quien tiene ya sus motivos para hacer las cosas....

La motivación es una quimera

El primer supuesto equivocado sobre la motivación es asumir que alguien debe estar motivado. En realidad cada quien tiene ya sus motivos para hacer las cosas. El trabajo está en descubrir qué motiva a cada persona. Pretender encasillar a todos bajo el mismo concepto de motivación es aun más errado.

“Con los años, hemos aprendido que debemos recordar a los líderes que el liderazgo no es algo que se aplica sobre las personas, sino que se desarrolla con ellas””.

La verdad es que lo que motiva a una persona no motiva a otra. Hacer cambios en las formas de gestión y de organización de las empresas, así como implementar mecanismos de reconocimiento puede resultar positivo para que las personas trabajen de manera más comprometida y estén satisfechas. No obstante, lo único que puede sostenerse a largo plazo es que cada individuo tenga la libertad y los insumos para construir o mantener su propia motivación. Sentirse motivado es una habilidad que cada persona debe encontrar. Cada líder debe ocuparse de su propia motivación, un colaborador debe ocuparse de la suya y, en ese camino, ambos pueden impulsarse.

Las recompensas son como comida chatarra

La mayoría de los niños en el mundo han sido educados a base de premios y castigos. Las escuelas y los modelos educativos entrenan a los niños para responder a esquemas fallidos en los que si hacen algo bien serán recompensados y si hacen algo mal serán sancionados. La falsa creencia de que hay que motivar a los niños para que aprendan complica todos sus procesos de aprendizaje pues los niños ya están motivados para aprender, de hecho, todo lo que quieren es aprender. Recurrir a la exhibición, vergüenza, chantajes emocionales, presiones o culpa hace que esos niños se conviertan en adultos claramente desmotivados, siempre al acecho de alguna condición externa y ajena a su voluntad que venga a incentivarlos, premiarlos o evidenciarlos negativamente.

“Una de las principales razones de por qué la motivación no funciona es que suponemos ingenuamente que se trata de algo que una persona tiene o no tiene””.

Motivar a los niños o a las personas en una empresa a través de recompensas o estímulos equivale a alimentar a alguien toda su vida con comida chatarra. En el corto plazo puede ser que un esquema de premios despierte conductas positivas, curiosidad o ímpetu, pero a largo plazo será imposible que pueda sostenerse, ningún buen resultado será duradero. Por un lado, los premios nunca serán suficientes y, por el otro, nunca serán los adecuados.

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